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Sus efectos en el psiquismo infantil
Estamos frente a un texto cuya originalidad reside,
no en el tema propuesto que conlleva décadas, siglos quizás, inserto en
el hábeas de la literatura infantil-juvenil, sino que se aposenta en los
personajes y situaciones que leen y con los cuales conviven los chicos
de hoy. El terror, tema tabú en tiempos pasados, ha invadido la zona de
las predilecciones de niños y adolescentes.
Como lo afirman las autoras, si bien este tema había predominado en numerosos
cuentos que aún hoy son reeditados y/o contados a una infancia que ama
lo imaginativo y lo simbólico, se le temía como generador de sobresaltos
y servían para transgredir normas y creencias que los adultos se niegan,
muchas veces, a reencontrar y examinar.
Nos encontramos, así, frente a una búsqueda con un buen fin, donde un
tema de (aparente) peligroso acercamiento (el cuento de terror) se convierte,
sin perder su esencia, en un elemento creativo y de crecimiento para sus
lectores. Las autoras han obtenido esa "nueva mirada" para un tema y un
género que lo contienen y lo difunden desde hace mucho tiempo... Desacralizada,
esa mirada permite la convergencia de lo lúdico, la fantasía y el aprendizaje
de vida que, reconozcamos, les viene bien a todos nuestros niños.
María Cristina Nadal, Diana Pintos, Angelina Serrone y Elsa Turturro apelan
a una cita del maestro Otto Rank, que hacemos nuestra: "...Los sueños
encuentran en las obras poéticas un empleo práctico y es frecuente la
utilización de los mismos en la literatura para describir "complicados
estados del alma".
María Luisa Cresta de Leguizamón
Córdoba, 1998
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